La tele nos quita el sueño

Hace poco más de un mes finalizaba la primera edición de Pequeños gigantes en Telecinco con más de tres millones de espectadores. Cifras cercanas obtuvieron las versiones con niños de Tu cara me suena mini, en Antena 3 y MasterChef Junior en TVE. Que los más pequeños sean los protagonistas en los programas de televisión no es nada nuevo, pero lo cierto es que los talent show infantiles están triunfando. Los niños son ilusión, espontaneidad, emoción. Y eso gusta.

Sin embargo, como se decía en EL PAÍS hace unas semanas, resulta “controvertido” que dichos formatos televisivos se emitan en prime timees decir, en una franja de horario protegido en el que se supone que los niños no deberían de estar sentados frente al televisor.  Son programas con un atractivo evidente para los menores y destinados a un público familiar. Como apuntaba en ese mismo artículo Alejandro Perales, presidente de la AUC (Asociación de Usuarios de la Comunicación), estos programas deberían emitirse antes de las 22:00 para evitar que el menor se quede delante de la pantalla hasta tarde y pierda horas de sueño, lo que puede afectar a su salud y a su rendimiento. Además, de la posibilidad de que los niños vean contenidos inadecuados.

“Con los datos que tenemos acerca de que los niños españoles duermen menos que la media de la UE, con los datos del Informe Pisa…, resulta increíble que los horarios televisivos de prime time se retrasen cada día más”, decía Nieves Alarcón, vicepresidenta primera de ARHOE (Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles). “Cuando los niños europeos duermen, los niños españoles empiezan a ver la tele… Somos un verso suelto en Europa. Ni el Gobierno hace su parte, ni los consejeros delegados de las cadenas, la suya”, añadía.

Ya han sido varias las entidades de este tipo que se han reunido con los responsables de los distintos canales de televisión de nuestro país para que adelanten los horarios de emisión de estos programas, por ejemplo, a la franja que va de las 20:00 a las 22:00, como propone Perales. Todos están de acuerdo, pero ninguno da el primer paso. Las cadenas también coinciden en refugiarse en el argumento de que los programas se reemiten en horario infantil en los mismos canales o en sus canales infantiles, y en que también están disponibles en sus web sites.

Sin embargo, Nieves Alarcón considera estos argumentos como “un intento de las cadenas por descargar la conciencia. La ilusión del niño es comentarlo con su vecino o con su compañero de colegio en el momento, no días después”. En la misma línea, Alejandro Perales lo valora como “un buen gesto”, pero estos concursos hay que verlos en el momento. “La televisión es inmediatez y existe el ansia de la primera emisión”, explica.

Si se analiza la situación de un modo más general, vemos que el problema de los horarios de emisión también afecta a los adultos. Como se apuntaba en otra información de EL PAÍS, una de las razones de que los españoles durmamos una hora menos de media que el resto de los europeos es el horario de emisión de los programas de máxima audiencia. Según los cálculos de ARHOE, el 90% finalizan más tarde de las 23.30 y el 55%, después de la medianoche. Dichos horarios vienen marcados por las jornadas laborales y mientras el pico de audiencia siga en las 22:30, es inevitable cambiar las horas de emisión.

La acumulación de horas perdidas de sueño puede tener sus consecuencias a largo plazo: ansiedad, agresividad, falta de atención, bajo rendimiento laboral y académico, mayor riesgo de accidente, etc. Además, la falta de sueño afecta a los hábitos de alimentación y al metabolismo, lo que puede terminar siendo la causa de enfermedades cardiovasculares (obesidad o diabetes) o incluso la primera manifestación de trastornos neurodegenerativos como el Parkinson, alerta el Comité Español de Acreditación Medicina del Sueño (CEAMS). Sus expertos calculan que un tercio de los españoles sufre algún tipo de trastorno del sueño: un 19% de la sociedad presenta habitualmente somnolencia excesiva durante el día y un 5% interfiere de manera importante en su calidad de vida.

Desde la ARHOE se quiere promover “un gran pacto nacional” que, además de las cadenas públicas y privadas, incluya a empresarios, sindicatos, Gobierno y sociedad civil. Aseguran que los horarios de emisión son claves, pero es necesario un cambio profundo en todos los niveles.

FUENTES:

http://cultura.elpais.com/cultura/2014/10/04/television/1412444545_128940.html

http://cultura.elpais.com/cultura/2013/09/11/television/1378919195_299300.html

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